CAPÍTULO 19. EVA
Eva no se prodigaba mucho por el Roca. Su trabajo apenas le dejaba tiempo libre salvo aquel en el que no encuentras a nadie con quien salir. Periodista deportivo, con tardes eternas de trabajo, cierres de edición tardíos y mañanas donde la palabra madrugar estaba prohibida, definían su rutina. Pero siempre era agradable verla por allí, y muy interesante, pues si alguien estaba al tanto de los últimos cotilleos deportivos, inminentes fichajes o amaños de partidos, esa era ella. Guapa, con carita de ángel, menuda, y encantadora figura de eterna niña buena, inspiraba más a meterla en la cama para arroparla y darle un beso en la frente. Tenía un carácter apacible, tranquilo, dejaba hablar y escuchaba con atención, y podías descubrir en ella una mirada inteligente, escrutadora. Su actitud era más un registro y análisis de cada detalle que una mera conversación ligera de barra. Era la grabadora encendida que no desperdicia lo que se dice fuera de micrófono. A pesar de no dejarse ver mucho po...