CAPÍTULO 19. EVA
Eva no se prodigaba mucho por el Roca. Su trabajo apenas le dejaba tiempo libre salvo aquel en el que no encuentras a nadie con quien salir. Periodista deportivo, con tardes eternas de trabajo, cierres de edición tardíos y mañanas donde la palabra madrugar estaba prohibida, definían su rutina. Pero siempre era agradable verla por allí, y muy interesante, pues si alguien estaba al tanto de los últimos cotilleos deportivos, inminentes fichajes o amaños de partidos, esa era ella. Guapa, con carita de ángel, menuda, y encantadora figura de eterna niña buena, inspiraba más a meterla en la cama para arroparla y darle un beso en la frente. Tenía un carácter apacible, tranquilo, dejaba hablar y escuchaba con atención, y podías descubrir en ella una mirada inteligente, escrutadora. Su actitud era más un registro y análisis de cada detalle que una mera conversación ligera de barra. Era la grabadora encendida que no desperdicia lo que se dice fuera de micrófono. A pesar de no dejarse ver mucho por el Roca, nos llamó la atención no saber de ella durante una larga temporada. No era habitual que desapareciese tanto tiempo sin dar señales de vida. Finalmente Josito nos puso al día. La habían detenido y había pasado unos meses en la trena. Y es que con su carita de inocencia había conseguido dar esquinazo a la pasma durante mucho tiempo, pero finalmente acabaron descubriendo la web de apuestas clandestinas que regentaba. Por lo visto había muchas cosas que no sabíamos de ella, que había sabido ocultar a todo el mundo con habilidad. Había decidido utilizar su información privilegiada para hacer dinero. Un reducido grupo de topos en cada vestuario le filtraban información confidencial con suficiente discreción como para explotar la misma de forma muy productiva. El negocio era simple: se identificaban los dos o tres jugadores de cada equipo que tenían problemas de dinero, o simplemente problemas de codicia y ausencia de conciencia. Y lo demás era tan fácil como acordar un resultado con ellos para el próximo partido. Josito nos dijo que, a pesar de la mala experiencia de la cárcel, la vio bien, y que cuando él le preguntó que a qué se dedicaría ahora, ella le espetó: —Pues a qué me voy a dedicar, querido. A lo de siempre: al fútbol y a todo lo que pueda sacar de él —. Así fue como abrió una nueva red de apuestas de fútbol. Y esta vez evolucionó el modelo de negocio, replanteó la estrategia y elevó su nivel de implementación efectiva: un hacker extranjero, un servidor en Rumanía y nuevos contactos en las ligas de la Europa del Este harían el trabajo sucio, poniendo kilómetros de por medio para evitar sospechas. Y aunque tarde, siempre se está a tiempo de aprender y llegar a ser un maestro en el oficio, sea el que sea. Y fíate tú de los rostros angelicales.
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