Entradas

Mostrando entradas de enero, 2026

CAPÍTULO 4. MARÍA

Por aquel entonces yo estaba liado con María. Ya iba para dos años que nos habíamos conocido y manteníamos una relación, digamos personal, o mejor dicho pasional. Ella era una mujer madura, segura de sí misma. Nunca decía que no si lo que se le proponía le resultaba interesante o mínimamente novedoso. Y nunca miraba por el qué dirán, ni el qué pensarán. Rondaba los cuarenta y tantos, rubio adquirido, cara redonda que disimulaba cualquier arruga, y cuerpo de curvas bien pronunciadas, acentuando su figura femenina y sensual de un perfil en “S” itálica, como un látigo que te castiga. Hablando de miradas, la suya era una mirada curiosa, certera, de esas que te ponen en alerta ante alguien inteligente y perspicaz. Si su mirada fuera un instrumento, sería un bisturí quirúrgico lacerante y profundo. No se le escapaba un detalle, y era capaz de descifrar el lenguaje no verbal con una precisión que a la vez admiraba y me imponía, sobre todo cuando quería colarle alguna historia; Me costaba, era...

CAPÍTULO 3. JUAN

Iría ya por la tercera cerveza en el Roca, quizá la cuarta. Sí, la cuarta. Y me sorprendí preguntándome si esto sería bueno para mi salud, o si me estaría matando por dentro, por la zona del hígado mayormente. Por aquel entonces había habido mucho debate entre la opinión pública sobre si el alcohol era tan perjudicial como lo pintaban algunos, según estudios médicos publicados al respecto. Parecía obvio que, tomado en grandes cantidades y alcoholes de alta graduación, era nocivo. Y tanto para el famoso hígado, saco de boxeo de todo exceso etílico apaga penas, como predisponente de distintos tipos de cáncer. Pero también existía la teoría de que el consumo moderado de alcohol aumentaba los niveles de colesterol bueno. Y que el alcohol estaba ligado a la dieta mediterránea, famosa por sus propiedades saludables y por prolongar la vida media de sus poblaciones. Una parte importante de los efectos beneficiosos de ésta se debían a aquél, y a su capacidad tanto antioxidante como cardio-prote...

CAPÍTULO 2. LA GENTE DEL ROCA

Nunca fue un sitio elegante, ni lo pretendía. La primera vez que fui al Bar Roca fue, como en tantas ocasiones, de forma casual. El grupo, con Josito, Carlos, José Ángel, Emil, Poncho, Víctor y yo buscábamos un garito donde poder descansar un rato tras habernos deslomado durante toda la semana, en esto y en aquello, cada cual en sus cosas y chanchullos. Y mientras, regarnos el gaznate con unas cuantas cervezas, seguramente caerían tres o cuatro rondas, acompañadas de algo más que de aceitunas y servilletas. El Bar Roca lo reunía todo. Había mesas de tasca y sillas desiguales, del siglo pasado, suficientes para sentar a la mitad de la parroquia. Espacio pequeño pero bien aprovechado, suficientemente limpio, aceptablemente despejado. No era agobiante en exceso, pero siempre había gente. La decoración brillaba por su ausencia, era un bar funcional, puramente un abrevadero social, preciso, pensado exclusivamente para dar de beber y comer algo con celeridad. La cerveza era Mahou y César la ...

CAPÍTULO 1. EL ROCA

El Roca tiene muchas curiosidades en sí mismo. Lo primero es que su nombre no es el Roca, realmente se llama de otra manera. Pero esto es una guerra perdida desde que César decidió cerrar el antiguo Roca para trasladarse a un nuevo local a diez metros de distancia. El Roca auténtico era un pequeño bar de barrio que funcionaba bien, pero que adolecía de espacio donde poner una terraza que aliviase los calores del verano y aumentase la clientela. Fue ya hace cinco años cuando César decidió trasladar el bar al local contiguo, que hacía esquina con una zona peatonal, donde sí se podía poner una terraza suficiente para expandir el negocio al exterior. Ahora ya es imposible cambiarle el nombre, aunque el nuevo local aún conserva el letrero de su nombre original, descriptivo y simple como pocos: “La Esquina”. Pero cuando mudas en el mismo pack el negocio, personal, tapas, bebida y parroquia, el bar en sí no cambia, y su nombre es una marca imposible de borrar. Conocimos el Roca cuando los ...

HISTORIAS DEL ROCA

— Tiempos nuevos, tiempos salvajes. Coge un arma, eso te salvará. Levántate y lucha, esta es tu pelea, Levántate y lucha, ¡no voy a luchar por ti!             Jorge Martínez, Ilegales . Un sitio, sin más. Donde se encuentra la gente del barrio. Donde cada cual se busca la vida. Donde César nunca te niega la última.     Allí fue donde todo esto sucedió…